No se trata de dos que se aman, sino de un amor que les lleva a constituir un consorcio de toda la vida, que apunta a dos fines: al índole natural del bien de los conyuges (eros y agape) y a la generación y educación de la prole. El amor humano, comprometido también con Jesús, y concretamente con el servicio a la Iglesia a través del carisma del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. En este amor, elevado por Cristo a sacramento, se inicia LA CUARTA GENERACIÓN. Llamo CUARTA GENERACIÓN, que, sin ser excluyente a efectos de análisis histórico, lo condiciono a quienes se encontraron en el amor de novios en un Cursillo y viven ambos el hecho o la disponibilidad de dirigentes del Movimiento, con el hecho o la esperanza de la paternidad.
Teniendo en cuenta el primer Cursillo y la fecha de hoy, hablamos de CUATRO GENERACIONES.
Se trata de promover en la espiritualidad del Movimiento el encaje de la familia como elemento generador de hombres con destino humano según el Creador, fundamentados en la esperanza y abiertos al amor a Dios y al prójimo. Felices en lo posible.
La experiencia positiva de Cursillos en trasmitir al individuo el mensaje de esperanza y amor a Dios y al prójimo, no ha recogido los frutos esperados en la descendencia de los dirigentes que a través del tiempo lo dieron todo al servicio del prójimo mediante el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
No se trata de crear estructuras, sino de atender a los matrimonios cuyo amor se ha fraguado al calor del Movimiento, y depositar en la familia la esperanza de dirigentes capaces, y hombres cristianos conscientes de la realidad terrena en qué viven y a la qué sirven cumpliendo el proyecto de "Dios-amor", marcado por el tiempo y la tierra que pisamos con fidelidad al mundo que Dios nos ha regalado.
Debemos comprometernos a compartir con las nuevas raíces de la CUARTA GENERACION las experiencias positivas y evitar que cometan los errores que, por "exceso" de buena fe cometimos antes.
No se trata de nuevas estructuras organizativas, sino de un servicio pastoral como se da: en la juventud, en el encuentro de todos los lunes, en los primeros martes, en los responsables de comunidades etc. Este reto es vital para la misma Iglesia. Las misiones extranjeras, en concreto de Africa, son expansivas porque en la familia se vive la fe, se sostiene la esperanza, se testifica el amor, y se acepta la gracia del martirio.
Me pongo en contacto con Vds. consciente de qué, sujeto al designio de Dios, puedo y debo compartir la experiencia que les ayude a formar en lo humano y cristiano este don del amor fecundo.
No se trata de una oferta exclusiva, pero sí condicionada a que los padres de la criatura compartan activamente su aportación al Movimiento. Les hablaré cómo no es incompatible la atención al "retoño en la fe", y la vivencia apostólica como respuesta agradecida a Dios.
Trabajemos juntos con ilusión para que la CUARTA GENERACIÓN permita servir a la sociedad desde la fe viendo en el hombre, siempre concebido en su integridad: cuerpo y alma, que su futuro exitoso dependa de que aprenda a AMAR.
JC