Con Vds., mi alma sufre, con Vds. entré en el Getsemaní, por quien todos sufren, y con Vds., también pregunto ¿POR QUÉ, SEÑOR? ¿Por qué tanta angustia? Lo ignoro, ¿Por qué tanta miseria? y ¿Tantas lagrimas? Quisiera acercarme a Getsemaní, y a la cruz, y leer en los ojos de su madre que no entiende porque odian a su hijo. Y clamo: ¿POR QUÉ, SEÑOR?
Jesús, roja su frente, por la sangre, me recuerda que Él mismo exclamó: PADRE, PORQUÉ ME HAS ABANDONADO. Yo sé que me amas, y CREO EN TÍ, y aunque no lo entienda SÉ QUE ME AMAS.
Es una llamada a unir el dolor, y reanimar la esperanza. Porque CREO EN TI quiero descubrir tu caricia y decirte que estoy junto a ti, con angustia y amor.
El amor siempre triunfa, cuando me dejo amar por Jesús, cuando amo al prójimo, cuando enseño a amar. ¡Ahí está Jesús!
Repetid fuerte con esperanza: CREO EN TI. En la tempestad, Jesús salva; en el cansancio te alarga la mano; y en la oscuridad te llevará a la paz.
¿Por qué me atrevo a estas afirmaciones? ¡Porque resucitó!
Muchas veces les repetí: CRISTO VIVE.
Salid a la calle y con vuestro amor recuperarán la ilusión de vivir.
Durante estos 56 años de cursillos, os he amado con y no pequeños gozos. Con Jesús estaré siempre con Vds.
Os bendigo con un abrazo fuerte y sentido en nombre de JESÚS VIVO.